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 Aprenda a tramitar una Reclamación de Seguros 


Los reclamos en las aseguradoras se han vuelto más comunes de lo que se piensa. Los casos de insatisfacción son numerosos.
La guía en finanzas personales sobre el tema le ayuda a conocer la manera de hacer un reclamo y obtener el resultado que espera.
Un vocero de la Superintendencia Financiera explica que "todas las quejas son atendidas por abogados especialistas que, primero, evalúan la presunta violación a las normas para, luego, se comunican con el representante legal de la entidad vigilada con el fin de que éste rinda los descargos correspondientes. 

"Si el abogado establece que la respuesta de la aseguradora es satisfactoria, cierra el caso y le informa al usuario, pero si encuentra que la entidad ha violado alguna de las normas que regulan su actividad, eleva el pliego de cargos y procede a imponer las sanciones legales señaladas en los artículos 208, 209 y 211 del Decreto 663 de 1993".
En este sentido, la SF -por delegación expresa- está en la obligación de proteger y solucionar, en la medida de sus posibilidades, las reclamaciones que el usuario del sistema financiero, asegurador y provisional le formule.
Sin embargo, sólo ejerce funciones de tipo administrativo y por ello no tiene la competencia de ejecutar al asegurador para que reconozca un derecho a favor de un quejoso, pero, en cambio, si puede sancionar a la compañía de seguros cuando el motivo de la infracción así lo amerite.
Adicionalmente, existen problemas que se resuelven en menos de tres meses, mientras que otros pueden tardar hasta tres años.
Tenga en cuenta las exclusiones:

• Una exclusión es el condicionamiento de la aseguradora para pagar o no el siniestro. Por ejemplo, algunas aseguradoras dicen que no indemnizan los amparos a su asegurado cuando el vehículo se encuentre con sobrecupo (carga o pasajeros) o se emplee para uso no estipulado en la póliza: enseñanza, competencia, entrenamiento o remolque. 
• Cuando el vehículo transporte mercancías azarosas, inflamables o explosivas, sin la previa notificación y autorización. 
• Cuando el vehículo sea usado o aprehendido por cualquier acto de autoridad, o sea secuestrado, embargado o decomisado. 
• Cuando el conductor desatienda las señales de tránsito, (semáforo, exceso de velocidad, carencia de licencia de conducción vigente y adecuada). 
• En caso de dolo o culpa grave del conductor; o cuando éste se encuentre bajo el influjo de bebidas embriagantes, drogas tóxicas, heroicas o alucinógenos. 
• Tampoco paga los daños que sufra el vehículo por haberlo puesto en marcha después del accidente sin las reparaciones necesarias, ni por la mala fe del asegurado.

Las aseguradoras se cuidan
La mayor parte de las aseguradoras se encarga de hacer un exhaustivo estudio sobre la persona y el vehículo que aspira a obtener una póliza.
Ese estudio evalúa los siguientes parámetros:
• Que la persona tenga interés asegurable o algún tipo de dominio sobre el bien a asegurar. 
• La marca y la línea del carro (que tenga buena representación en el mercado nacional). 
• Que no sea un modelo mayor de 20 años. 
• Su estado mecánico y de cabina (chasis).
Antes de adquirir una póliza
Asesórese muy bien: compare el precio, las coberturas y los beneficios que le ofrecen dos o más compañías de seguros.
El valor asegurado debe ser igual al precio que usted pagó por su vehículo. Si le mandó instalar accesorios, éstos también deben estar incluidos.
Pregunte por el deducible o porcentaje que la aseguradora no cubre en caso de siniestro. En este sentido, existe un valor mínimo que el asegurado deberá pagar en caso de una reclamación.
Los servicios de valor agregado o de asistencia, como son gastos de transporte, grúa, ambulancia y asesoría jurídica, entre otros, también cuentan a la hora de asegurar el carro.
Nota: Como en todo contrato, hay que leer la letra menuda antes de firmar. Así, hay menos posibilidades de tener inconvenientes o reclamaciones injustificadas.

 

 
 


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